—¿Para qué tres correspondencias?—pregunté sorprendido de aquel lujo inútil.

—Hay tres partidos en Inglaterra, respondió Humbug, necesitamos pues tres écos para repetir todos los ruidos.

—Primera correspondencia, color del viejo Pam.[22] “Guerra á la América; la justicia es una bella cosa; pero el algodon vale mas; incendiemos el mundo para calentar la Inglaterra.” Segunda correspondencia, color Derby. “El viejo Pam se burla del público, grita á las armas, amontona fortificaciones y navíos corazados, juega á los soldados, y no quiere mas que dos cosas: conservar la paz y su puesto. Que nos den el ministerio, seremos tan patriotas y costaremos mas barato.” Tercera correspondencia, color Bright y Cobden. “John Bull, mi amigo, vuestro gobierno se burla de vos. Hace cosquillas á vuestra vanidad para sustraeros vuestro último chelin. Sed hombre, imitad á vuestro primo Jonathan,[23] haced vos mismo vuestros negocios; el dia que los pueblos no se hagan cuidar por esos charlatanes ruinosos que se llaman diplomáticos y grandes políticos, vivirán como hermanos; tendrán paz y vida baratas.”

—Espero, dije á Humbug, que al dar al público esas tres correspondencias, agregareis vuestro parecer.

—Absolutamente no, respondió Humbug; Jonathan tiene la costumbre de hacerse él mismo su opinion; tiene muy buenos ojos para tomar nuestros espejuelos.

La puerta se abrió bruscamente: tres mujeres jóvenes y elegantemente vestidas se aproximaron á nosotros; la de mas edad que no tenía veinte y cinco años, tomó la palabra en un tono á la vez modesto y seguro:

—Señor, dijo á Humbug, venidas enviamos por las señoras costureras de ropa hecha, os rogamos que anuncieis que vamos á constituir una liga y que el lúnes próximo tendremos un meeting á fin de buscar el medio de sacudir la opresion que sufrimos; queremos reconquistar y asegurar nuestros derechos.

—Los sastres son ricos, dijo Humbug. Antes de reducirlos, será necesario que os comais vuestras economías. ¿Teneis un millon que mascullar? que desperdiciar?

—Señor, dijo la mas jóven con aire altanero, con cien dollars de avisos llenaremos nuestro objeto. Enseñaremos á los señores sastres y al mundo entero lo que pueden quinientas mujeres, á quienes se les ha puesto en la cabeza no ceder. Es una leccion que aprovechará á los monopolizadores y á los tiranos, leccion que hará palidecer sobre sus tronos á los déspotas del viejo continente. Tened la bondad solamente de poner mañana en el diario el manifiesto al público, que nuestro comité ha deliberado y redactado.