[48] Andan muy discordes las opiniones respecto á la época en que hubo de verificarse la entrada de los Celtas en España. K. Müllenhoff, Deutsche Altertumskunde, I, p. 108, cree que no pudo ser anterior al último tercio del siglo VI antes de Jesucristo, opinión que parece aceptar d'Arbois de Jubainville en el artículo de la Revue historique antes citado, p. 4, n. 1; pero cuyos fundamentos no juzga decisivos Phillips, Die Wohnsitze der Kelten auf der pyrenäischen Halbinsel, Viena, 1871, p. 10.
[49] Diodoro Sículo, v. 33, habla de luchas entre Iberos y Celtas que terminaron por enlaces entre individuos de una y otra raza, de donde surgieron los Celtíberos.
[50] Kiepert, Beiträge über die Ethnographie der iberischen Halbinsel, en el Monatsbericht de la Academia de Ciencias de Prusia de 1864, p. 143-165, y G. Phillips, Die Wohnsitze der Kelten auf der pyrenäische Halbinsel, Viena, 1871.
Cuno, Die Kelten, Leipzig, 1878, p. 55-85 y 135-137, sostiene que en tiempo de Herodoto, los Celtas no sólo ocupaban ya las costas del Océano, sino que habían penetrado también hasta el extremo Sudeste de la Península, fundándose principalmente en que los Cunetes citados por aquel historiador son indudablemente de origen céltico. Menos razonable es su opinión acerca de los Celtíberos, que defiende con razones más ingeniosas que sólidas y mediante una interpretación artificiosa de los textos de Polibio, Estrabón y Plinio, sobre el particular. En su sentir eran Celtas puros, y yerran los que tienen á este pueblo por una raza procedente de la fusión de Celtas é Iberos.
[51] En esta enumeración, prescindo de aquellos pueblos cuyos nombres sólo son conocidos por las leyendas numismáticas (Véase la lista de ellos en la memoria de Zobel, Ueber die antike Numismatik Hispaniens, en el Monatsbericht de la Academia de Berlín de 1881, p. 825-826), y me atengo exclusivamente á los más importantes que se hallan mencionados por los escritores griegos y latinos.
[52] Por D. Aureliano Fernández-Guerra en su Cantabria, p. 39-40.
[53] Esta enumeración de las regiones ocupadas por los antiguos pueblos de la Península, descansa sobre los trabajos histórico-geográficos, ya publicados, ya inéditos, de mi excelente amigo D. Aureliano Fernández-Guerra.
[54] III, 2, 1.
[55] III, 2, 6.
[56] Estrabón, III, 1, 6.