[343] Hübner, C. I. L., II, en la Introducción á las inscripciones de Tarragona.—Boissier, La religion romaine d'Auguste aux Antonins, París, 1876, p. 167-177.—Marquardt, De provinciarum Romanarum Conciliis et Sacerdotibus en la Eph. epigr., I, p. 200-214 (sobre los Concilios españoles en particular, p. 200-202), y en su Römische Staatsverwaltung, I.—Fustel de Coulanges, Histoire des institutions politiques de l'ancienne France, I, 2.ª ed., París, 1877, p. 114-132.—Madwig, II, p. 130-134.—Mispoulet, II, p. 99-103.—V, Duruy, Les anciennes Assemblées provinciales au siècle d'Auguste en los Comptes-rendus des Séances de l'Académie des sciences morales et politiques de 1881, p. 238-249.—Pallu de Lessert, Les Assemblées provinciales de l'Afrique romaine, París, 1884, especialmente p. 1-43. La Academia de Ciencias Morales y Políticas de París ha premiado recientemente una Memoria, aun no publicada, de M. Paul Guiraud sobre las Asambleas provinciales en el Imperio romano: Revue Historique de 1886, vol. II, p. 467.

[344] Que el flaminado provincial no era perpetuo, lo prueban, entre otras inscripciones, la del C. I. L., II, n. 2.221.—Wilmans, n. 2.317, de Córdoba, que recuerda los honores decretados á cierto flamen divor(um) Au(gustorum) provinc(iae) Baeticae... consummato honore flamoni... consensu Concilii Universae prov(inciae) Baet(icae), Cf. n. 2.344 y 3.711.

[345] Hübner, C. I. L., II, p. 541, col. 2, ha demostrado, combinando los datos que ofrecen los monumentos epigráficos, que la elección debía recaer en individuos que hubieren desempeñado ya en su patria todas las magistraturas municipales, ó que perteneciesen al orden ecuestre: Itaque qui flamonium petebant, aut ordine equestri, aut honoribus municipalibus sibi commendabant.

[346] Marquardt, I, p. 510 y 258-260.

[347] Las fuentes principales para el conocimiento del régimen municipal romano, además de las noticias diseminadas en los escritores, así jurídicos como no jurídicos, y en los cuerpos legales, son los fragmentos de leyes municipales que nos han conservado los monumentos epigráficos, y en general las inscripciones latinas encontradas en las varias regiones que formaron parte del orbe romano, y cuyos datos confirman y completan el de aquéllas.

Las leyes municipales á que hacemos referencia son la Lex Julia municipalis del año 45 antes de J. C., llamada vulgarmente por el lugar donde se encontró Tabula Heracleensis, de la cual conocemos treinta capítulos, unos relativos á la policía de la ciudad de Roma, otros á la organización municipal de Italia (Bruns, Fontes, p, 95-103); la Lex Rubria de Gallia Cisalpina de los años 706 á 711 de Roma relativa á la jurisdicción de los magistrados municipales, y de la cual sólo se conocían cinco capítulos, dos de ellos incompletos (Bruns, p, 91-95) hasta el año 1880, en que se hallaron otros dos. Pero las más importantes de todas son los fragmentos de la ley colonial de Osuna y los de las leyes de Salpensa y Málaga.

Roth, De re municipali Romanorum, Munich, 1802.—Kuhn, Die städtische und bürgerliche Verfassung des römischen Reiches bis auf die Zeiten Justinians, vol. I, Leipzig, 1864.—Houdoy, De la condition et de l'administration des villes chez les Romains, París, 1876,—Morel, en su Memoria Genève et la colonie de Vienne sous les Romains inserta en el vol. XX de las Mémoires et Documents publiés par la Societé d'histoire et d'archéologie de Genève, Ginebra, 1879, p. 1-97.—Ohnesseit, De jure municipali Romanorum quod primi imperii saeculi obtin., Berlín, 1881.—Marquardt, Römische Staatsverwaltung, 1, 2.ª ed., p. 132-315.—Mispoulet, Les Institutions politiques des Romains, II, p. 112-150.—Karlowa, Römische Rechtsgeschichte, I, p. 582-616 y 894-903.—Deben consultarse también especialmente los comentarios á la ley colonial de Osuna y á las municipales de Salpensa y de Málaga, citados en la p. 130, y singularmente el trabajo magistral de Mommsen sobre estas últimas leyes.

La Academia de inscripciones y bellas letras de París ha premiado recientemente una Memoria de Arturo Loth sobre el régimen municipal romano en los tres primeros siglos del Imperio, que no ha visto aún la luz pública.

[348] Lex Col. Genet. Jul., c. 103 y 126.—Lex Malacit., c. 52. C. I. L., II, 2.044 (Antequera) dedicación á un sujeto cuyo nombre no se conserva por los Cives et incola(e) ob divisionem frum(enti), n, 3.419 (Cartagena) Coloni et incol(ae).—C. I. L., II, 3.423,—Wilmans, 1.301 (Cartagena): L. Aemilius, M. f., M. n., Quir(ina), Rectus, domo Roma, qui et Carthaginiensis et Sicellitan(us) et Assotan(us) et Lacedaemon(ius) et Argivus et Bastetanus scrib(a) quaestorius, scrib(a) aedilicius, civis adlectus, ob honorem aedilitatis hoc opus testamento suo fieri iussit.—C. I. L., II, n. 4.514 (Barcelona).—Wilmans, p. 309: Inscripción del Centurión L. Cecilio Optato, Missus honesta missione ab imp(eratore) M. Aur. Antonino et Aur. Vero Aug. atlectus a Barc(inonensibus) inter immunes, Cf., C. I. L., II, n. 229.—Wilmans, p. 2.309.

C. I. L., II, 105.—Wilmans, 2.710, Inscripciones de Pax Julia (Baleizão junto á Beja) puesta por G. Blossius, Saturninus, Galeria, Napolitanus, Afer, Areniensis, incola Balsensis.—C. I. L., II, n. 1.055 (Axati, Lora del Rio): Inscripción conmemorativa de una estatua erigida á L. Lucretio Severo Patriciensi et in municipio Flavio Axatitano ex incolatu decurioni.