EL MARTIRIO DE MI VIDA
Son largos los días;
las noches, eternas...
¡Qué largo es el tiempo, cuando nos ahogan
en llanto las penas!
Los celos, como áscuas,
en mi alma penetran.
¡Son ascuas de fuego que todo lo arrasan,
que nada respetan!
Los celos traidores
son ráfagas negras.
¡Son arma de majo que hiere en la sombra,
donde no le vean!
No quiero sentirlos,
y me hacen su presa;
me dominan, se enroscan en mi alma...
¡Soy su prisionera!
Los celos son malos.
¡Ay del que los sienta...!
Yo tengo la senda erizada de celos
¡La muerte me acecha!
TU PORVENIR
Tras los cristales del jardin sombrío
pasar he visto tu perfil romano,
hundida en el landó, con tu mundano
gesto de burla, de desdén y hastío.
Reina en tu mundo, despreciaste el mío,
y cuanto te ofrecí resultó en vano.
¡Poseedora del cetro cortesano,
un hogar de virtud te causa frío!
Pasa, pasa, mundana incorregible,
que corres ciega tras el imposible
placer que anhela tu alma pecadora...
Yo he de verte, más tarde, envejecida,
sollozar el recuerdo de tu vida
sumida en tu vejez desoladora.
FLOR VALENCIANA
Has nacido en la huerta de Valencia
hueles a naranjal y a limonero,
y en tus ojos, de encanto zalamero,
brilla como una estrella tu inocencia.
Llena la Huerta tu gentil presencia
y encantas con tu gracia al mundo entero,
haciendo resbalar por el pandero
tus dedos, que de nardos son la esencia.
La Huerta con sus flores te engalana,
y hay algo en tu belleza valenciana
que encanta, y estremece, y enamora.
Pareces de un sultán la favorita,
y toda tu persona clama y grita
que corre por tus venas sangre mora.
[Pellicena y Camacho (Joaquín)]
Hijo de catalanes, nació en Valladolid (1879), y muy niño le llevaron sus padres a Filipinas, donde ha morado alrededor de treinta años. Cursó el bachillerato en el Ateneo municipal de Manila. Allí nació su afición al arte literario, componiendo versos desde la adolescencia. Antes de cumplir los veinte años, fundó y dirigió en Manila «El soldado español», luego «La Unión Ibérica» y más tarde el diario «El Noticiero de Manila». Fundó después la revista «Cultura Filipina», y fué redactor jefe de «El Mercantil». Volviendo a España hace pocos años, se estableció en Barcelona, donde dirige ahora «La Veu de Catalunya».