[Nota 43]: Arbol leguminoso, maderable, muy empleado en la construcción de moblaje.
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El pájaro que vuela de su nido,
cuando aun el vuelo remontar no sabe,
cae por sus propias alas oprimido.
No sea símil de tu historia el ave.
No, al sacudir tu cuello una coyunda,
otra más dura y más senil lo grave.
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Truene a lucir el templo sacrosanto,
vuelve a adorar su redentor emblema
¡o reinen por doquier luto y espanto
y flagele tu rostro al anatema!
[Molina del Pando (Angelina de)]
Española. Sólo cultivó la poesía en Filipinas, colaborando para «El Mercantil» y otros periódicos de las islas, bajo el seudónimo de Casandra. Aparece muy hermosa en el retrato que tenemos a la vista. Murió, prematuramente, en 1917. Su madre, doña Angela Perejamo, reunió los materiales para la colección de poesías de Angelina, rotulada Siemprevivas, editada en 1920 por la Casa Maucci, de la cual se han entresacado las que siguen:
TUS MANOS
PARA MI HIJA
¡Manitas, las dulces
manos de mi nena!
Las manos mimosas,
rosadas, sedeñas;
las manos, divinas
como dos camelias,
que al acariciarme
parece que besan.
Manos adoradas,
juguetonas, tiernas,
como satinadas
manos de muñeca;
con la delicada
pura transparencia
que tienen las suaves
hojas de gardenia...
Manos adoradas,
como dos inquietas
diminutas brujas
locas y traviesas,
que lo mismo rompen
todo lo que encuentran,
que se unen pidiendo
perdón, cuando pecan...
¡Que sean las dulces
manos de mi nena,
las que cierren mis ojos
cuando yo me muera!