Guarda silencio el coloso, silencio largo y profundo.
Ni siquiera se estremece su ardiente seno iracundo
al paso del fiero baguio[29] que desvasta en un segundo,
azotando en su locura la enorme esfera del mundo.

Velado por blancas nubes yace en un frío mutismo;
ningún rumor de amenaza se escapa de su hondo abismo
¿Está en vísperas y acaso se reconcentra en sí mismo
y prepara en sus entrañas un horrendo cataclismo?

Preguntádselo a las tribus que moran en sus laderas
y os dirán que el Apo duerme con sus ansiedades fieras
que las lavas de sus hornos sólo se desbordarán
el año en que ellos olviden, en su propio menoscabo,
la tradición milenaria de dar a feudo un esclavo
arrojándole a las fauces insaciables del volcán.

1917.

[Nota 29]: Ciclón.

EN LA MUERTE DE TIRSO DE IRURETA-GOYENA

Junto al negro ataud de tus despojos
¡oh prócer de linaje apolonida!
mi frente inclino, humilde y abatida,
y un responso de amor rezo de hinojos.
al pensar en tus épicos arrojos,
en los laureles de tu edad florida,
siento la honda amargura de la vida
y se llenan de lágrimas mis ojos...
No te alzas ya para domar la rabia,
de la impiedad y el credo disoluto...
ya no escuchamos tu ingeniosa labia.
Has caído, llenándonos de luto,
¡como un árbol pletórico de savia
al grave peso de su mismo fruto!

Octubre, 1918.

POR AMOR A ESPAÑA

(SEGUNDO PREMIO EN EL CONCURSO DE LA «CASA DE ESPAÑA», 1919)