(HE AQUÍ LA COMPOSICIÓN PRIMERIZA. SEGÚN SOLEDAD RIZAL, LA ESCRIBIÓ SU HERMANO A LOS NUEVE AÑOS)

¿Porque exhalan a porfía
del cáliz dulces olores
las embalsamadas flores
en este festivo día?
¿Y porqué, en la selva amena,
se oye dulce melodía,
que asemeja la armonía
en la arpada filomena?
¿Porqué en la mullida grama
las aves, al son del viento,
exhalan meloso acento
y saltan de rama en rama,
y la fuente cristalina,
formando dulce murmullo,
del céfiro al suave arrullo
entre las flores camina?
Es que hoy celebran tu día
¡oh, mi madre cariñosa!
con su perfume la rosa
y el ave con su armonía.
Y la fuente rumorosa,
en este día felice,
con su murmullo te dice
que vivas siempre gozosa.
Y, de esa fuente al rumor,
oye la primera nota,
que ahora de mi laud brota
al impulso de mi amor.

A LA JUVENTUD FILIPINA

(PRIMER PREMIO, UNA PLUMA DE PLATA, EN CERTAMEN DEL «LICEO ARTÍSTICO-LITERARIO» DE MANILA, 1879)

¡Alza tu tersa frente,
juventud filipina, en este día!
¡Luce resplandeciente
tu rica gallardía,
bella esperanza de la patria mía!
Vuela, genio grandioso,
y les infunde noble pensamiento,
que lance vigoroso,
más rápido que el viento,
su mente virgen al glorioso asiento.
Baja, con la luz grata
de las artes y ciencias, a la arena,
juventud, y desata
la pesada cadena
que tu genio poético encadena.
Ve que en la ardiente zona
do moraron las sombras, el hispano
esplendente corona,
con pía y sabia mano,
ofrece al hijo de este suelo indiano.
Tú, que buscando subes,
en alas de tu rica fantasía,
del Olimpo en las nubes
tiernísima Poesía,
más sabrosa que néctar y ambrosía.

Tú, de celeste acento,
melodioso rival de filomena,
que en variado concento
en la noche serena
disipas del mortal la amarga pena;
Tú, que la pena dura
animas al impulso de tu mente,
y la memoria pura
del genio refulgente
eternizas, con genio prepotente;
Y tú, que el vario encanto
de Febo, amado del divino Apeles,
y de Natura el manto,
con mágicos pinceles
trasladar al sencillo lienzo sueles;
¡Corred! que sacra llama
del genio el lauro coronar espera,
esparciendo la Fama
con trompa pregonera
el nombre del mortal por la ancha esfera.
¡Día, día felice,
Filipinas gentil, para tu suelo!
Al Potente bendice,
que con amante anhelo
la ventura te envía y el consuelo.

¡ME PIDEN VERSOS!

I

Piden que pulse la lira
há tiempo callada y rota:
¡Si ya no arranco una nota
ni mi musa ya me inspira!
Balbuce fría y delira
si la tortura mi mente;
cuando ríe, sólo miente,
como miente su lamento.
Y es que en mi triste aislamiento
mi alma ni goza ni siente.

II

Hubo un tiempo... ¡y es verdad!...
--Pero ya aquel tiempo huyó,--
en que vate me llamó
la indulgencia o la amistad.
Ahora, de aquella edad
el recuerdo apenas resta,
como quedan de una fiesta
los misteriosos sonidos
que retienen los oídos
del bullicio de la orquesta.