D.—El señorito Ricardo espera.
C.—¡Ay de mí!... ¿Qué me sucede?... ¿Qué siento?
C.—El destino le trae y yo no puedo luchar contra lo invencible.
D.—¿Señora?
C.—Aguarda. (Pausa.)
D.—Es que...
C.—¡Un momento!... (Suplicante.)
D.—(Mirando hacia la puerta.) ¿El señorito Ricardo...?
C.—Espera...