—Muchacha—respondió Sandoval desconcertado—, mi proposición es inofensiva, pero tienes un geniecillo tan arrebatado, que ves un bombardeo donde sólo hay un tiro de pichón.
Ella continuó:
—¿Qué hiciste de tus celos, de tu empeño en no dejar que nadie me viese ni se acercara a mí, y de cuantos cuidados me rodearon hasta ahora?... Te veo y no te conozco, y te oigo y me figuro que los oídos me engañan también. ¿Quién te dijo que para curarme necesito andar sola de Ceca en Meca, como una de esas vendedoras de específicos que ya están subidas sobre una silla bajo los portales de la Plaza Mayor, como en el pescante de un coche de alquiler en medio de la Glorieta de Bilbao?... Y, sobre todo, si esa vida ambulante me es provechosa, ¿por qué no has de soportarla también tú?...
—No me comprendiste, niña—repuso Alfonso disponiéndose a desarrollar la teoría de cómo se influencian las personas que viven juntas—, y voy a darte las razones que me asisten...
—Sí lo sé todo—replicó ella haciendo un mohín despreciativo—; no tienes que molestarte; conozco la fuente, la cabeza, de donde ha brotado esa idea tan huérfana de sentido común... Eso te lo dijo Montánchez, ese tío infame, ese bandido con traje de persona decente, que será tu perdición y la mía; sí, lo que oyes, soy medio bruja, voy a morirme pronto y tengo la facultad de conocer lo futuro, como les sucede a muchos moribundos. Y ahora sí te juro que no lo hago; aunque me muera, no lo hago... ¡y yo sé por qué!... Montánchez es un miserable, un criminal con más veneno que sangre en el cuerpo... Si no, el tiempo ha de decirlo y entonces exclamarás, si tienes la desgracia de verlo: “¡Pero con cuánta razón hablaba aquella pobrecita loca... que decía las verdades!”
—Y suponiendo que Montánchez sea el autor de ese proyecto—interrumpió Alfonso—, ¿por qué te parece mal?
—Porque... ¡no sé por qué!... pero él pone siempre, en cuanto dice, segunda intención, y esa intención es perversa.
—¡Deliras con los ojos abiertos!
—Alfonso—gritó Consuelo muy excitada—, ¡no me hagas hablar!
—¿Tienes algún secreto?