Sí... pero ya estamos muy separados. No, Joaquín, no... no hay que hacerse ilusiones: el pasado no vuelve...

JOAQUÍN

Vuelve, sí... ¿cómo dudas? Tu pasado soy yo; mi pasado eres tú... la casualidad nos reúne, aunque sea momentáneamente, y mira cómo, de pronto, lo que fué nos sale al paso y nos cierra el camino. Otra vez solos... juntos...

RAMONA

Pero... ¿y mi vida? ¿Esta sucia vida que me rodea?

JOAQUÍN

¿Y qué?... ¿Que vives en el pecado?... ¿Y qué?... Si en los días negros de quebranto y de fastidio nadie fué á consolarte, ¿quién podrá acusarte con justicia?... El cuerpo tiene hambre y come; las almas solitarias, las almas aburridas, padecen hambre de ideal y pecan; que el pecado, Ramona, es pan para las almas que se aburren.

RAMONA

Eres el mismo... el mismo...

JOAQUÍN