MANOLO

(A Araceli). ¡La alegría! ¿Verdad que arrastra?

ARACELI

Sí. ¡Qué hermosa es! Mire usted, estoy llorando... La alegría es eso: es llorar y es reir, sin saber por qué... ¡Vámonos, vámonos!...

MANOLO

Ya, apenas se oye...

ARACELI

Vámonos. (A Manolo.) ¿Quiere usted acompañarme hasta que encuentre un coche?

MANOLO

Estoy á sus órdenes.