ARACELI
(A Daniel). Entonces, hasta luego.
DANIEL
ARACELI
¿Hasta nunca?
DANIEL
Sí. Porque aunque yo esté aquí cuando tú vuelvas, las almas sólo se despiden una vez, y yo he sentido que en este momento, nuestras almas, Araceli, acaban de decirse «adiós». (Pausa.)
ARACELI
(A Manolo). ¿Me da usted su brazo?