Mi Antonio es un pobre pintor de puertas y ventanas, ya lo sabes... Te he dicho que es jorobado, ¿verdad?... Tampoco es un niño... ¡No me importa!... Yo, que conocí en mis verdes primaveras á tantos reales mozos, me es indiferente... es más... acaso me gusta... que mi compañero de ahora sea feo y desdichado.

ALICIA

¡Eres original!

ÁNGELES

Sí, porque así me quiere más y le hallo más mío. Es un inferior, bueno y dócil, á quien domino con un simple fruncimiento de cejas. En mi casa, con sus techos abohardillados y sus suelos desnudos, en mi pobre casa fría, yo soy la reina. Ahora, cuando yo llegue, encontraré la lumbre encendida, la mesa puesta... y un beso, lleno de lealtad, para mis labios. ¡Oh!... A mí, que fuí tan caprichosa, sólo me interesa de los hombres la bondad; acaso porque la experiencia me ha enseñado que únicamente los hombres muy feos suelen ser buenos...

ALICIA

Nosotras también somos buenas, ¿verdad?

ÁNGELES

Si no hubiésemos sido inocentes, si no hubiésemos creído en la lealtad del que nos burló, ¿estaríamos donde estamos? Mira... Las mujeres sólo se inclinan á ser malas cuando empiezan á creer que los hombres son buenos.

ALICIA