ÁNGELES
Peor que eso. Se cansó de mí. (Todo esto lo dirá Ángeles gravemente, pero sin llorar.)
ALICIA
Tienes razón; fué mucho peor.
ÁNGELES
En fin... ¡Bien está así!... Porque esos desengaños tempranos son para nuestro espíritu una especie de vacuna moral que luego nos preserva de esos grandes golpes que, juntamente con la vejez, con los años blancos, nos trae la vida. Yo no tengo alegrías, es cierto, pero tampoco sufro penas graves. Mi Antonio...
ALICIA
¡Es verdad!... Perdona, no me había acordado de preguntarte por él...
ÁNGELES