No, hija mía; tus confesiones no pueden moverme á risa.

ALICIA

Ya lo sé.

ÁNGELES

¡Disparate! ¡Al contrario!... ¿No comprendes que todas esas emociones que ahora constituyen para tu almita joven una novedad, son, para mi alma, ya vieja y desengañada, un recuerdo?

ALICIA

Tal vez...

ÁNGELES

Por el camino que tú ahora recorres, pasé yo cantando hace treinta años. Yo también, pobre Alicia, tuve «mi amor», «mi Ricardo»... y como tú, yo le animaba á estudiar, á ser hombre, á ser rico...

ALICIA