Los suyos, los que su padre le compró, claro es que los tiene en su casa. Pero yo le he comprado otros iguales. (Ríe.)
ÁNGELES
¡Loca!...
ALICIA
Sí, estoy loca por él y en él vivo. ¿Pero hay nada más hermoso, más consolador que vivir fuera de nosotras mismas?... Mientras él estudia, yo, sentada á su lado, leo y pienso en la dulzura de tener un hijo. Algunas veces interrumpe su trabajo para preguntarme: «Y después?» «¿Cómo después?—le contesto fingiéndome muy irritada—; después te marchas á tu casa.» ¡Pobre Bebé, y qué esfuerzo me cuesta despedirle! Pero no quiero verle pálido ni caído. Su madre, su misma madre, estoy cierta de que no le cuida más que yo. ¿No te reirás, Ángeles?
ÁNGELES
ALICIA
¿No te reirás si te digo que, donde más me gusta besar á Ricardo es en los cabellos?
ÁNGELES