ÁNGELES
La culpa de todo la tiene la falta de dinero.
VICTORIA
Sí, señora; la madre del cordero es esa.
ELENA
Yo no soy vieja, y, sin embargo, recuerdo que antes los hombres no eran así: tenían más alegría, más dinero... ó más coraje para gastarlo... ¡No sé!
ÁNGELES
ALICIA
Yo tampoco soy vieja, y... ¡qué diablos!, el primer año que estuve en Madrid ahorré más de cinco mil duros; y ahora, en cambio, tengo la mitad de mis trajes empeñados.