Mven Mas esbozó una ancha sonrisa, encogióse de hombros, abriendo los brazos con infantil ademán, y se sentó sin responder. Pur Hiss resplandeció triunfante.

Evda Nal volvió a pedir la palabra.

— Las manifestaciones de Pur Hiss son precipitadas y demasiado malévolas para contribuir a resolver una cuestión seria. Sus puntos de vista sobre los motivos de las acciones nos retrotraen a los tiempos de los Siglos Sombríos. Sólo gentes de un pasado lejano podían hablar así de una gloria imperecedera. Como no encontraban alegría ni plenitud en su vida presente ni se sentían parte integrante de toda la humanidad creadora, temblaban ante la inevitabilidad de la muerte y se aferraban a la menor esperanza de perpetuación.

«El sabio astrónomo Pur Hiss no comprende que únicamente perduran en la memoria de la humanidad los hombres cuyos pensamientos, anhelos y realizaciones continúan actuando, pero en cuanto su actuación cesa, se los olvida y desaparecen. Con frecuencia, resucitan del olvido, como muchos sabios o artistas de la antigüedad, cuando sus obras vuelven a hacerse imprescindibles y reanudan su acción en la sociedad… ¡Sobre todo, en una sociedad como la actual, integrada por muchos miles de millones de seres humanos!

Hace mucho tiempo que yo no había tropezado con una concepción tan primitiva de la inmortalidad y de la gloria y me asombra encontrarla en un cosmonauta.

Evda Nal, erguida en toda su talla, se volvió hacia Pur Hiss, que se encogió en su sillón, iluminado por multitud de luces rojas.

— Dejemos a un lado los absurdos — continuó Evda — y examinemos la conducta de Mven Mas y de Ren Boz tomando como criterio fundamental la dicha de la humanidad.

Antes, los hombres no sabían apreciar debidamente el verdadero valor de sus obras ni contraponerlo al lado contrario, negativo, que indefectiblemente tiene cada acción y cada empresa. Nosotros nos liberamos hace tiempo de ese defecto y podemos hablar solamente de la verdadera significación de los actos.

«Y lo mismo ahora que antes, algunas personas tantean nuevos caminos, porque sólo después de una singular disposición del cerebro adquirida tras muy larga preparación, es posible discernir la nueva dirección que se oculta en hechos contradictorios. Pero ahora, apenas se perfila un nuevo camino, decenas de miles de personas se ponen a estudiarlo, y el alud de los descubrimientos se precipita en el infinito aumentando como la bola de nieve. Mven Mas y Ren Boz han emprendido el camino más inexplorado. Aunque yo no poseo suficientes conocimientos de la materia, para mí es evidente lo prematuro de la experiencia. En esto consiste la culpa de ambos y su responsabilidad en cuanto a los enormes daños materiales y la pérdida de cuatro vidas humanas. Con arreglo a las leyes de la Tierra, estamos en presencia de un delito, pero este delito no ha sido cometido con fines personajes y, por consiguiente, no merece el más severo castigo.

Evda Nal volvió lentamente a su sitio. Grom. Orm no encontró a nadie más que quisiese hacer uso de la palabra. Los miembros del Consejo pidieron al presidente que formulara sus conclusiones. La figura nervuda y esbelta de Grom Orm se inclinó sobre la tribuna y su mirada aguda penetró hasta el fondo de la sala.