— Propongo la solución más sencilla — expandióse una voz alegre, a la que el aparato transmisor portátil daba sonoridad metálica —. Que no se envíe una expedición, ¡sino tres!
Los miembros del Consejo y el público quedaron pasmados de sorpresa. Dar Veter, que no era orador, no recurrió a una pausa efectista.
— El primitivo plan de envío de las dos astronaves de la 38ª expedición a la estrella triple EE7723…
Al instante, Mven Mas se imaginó aquella estrella triple, denominada de antiguo la Omicron 2 de Erídano. Situado a menos de cinco parsecs del Sol, aquel sistema — compuesto de una estrella amarilla, otra azul y otra roja — poseía dos planetas carentes de vida, pero no era tal circunstancia lo que hacía interesante la investigación. La estrella azul de aquel sistema era una enana blanca. Teniendo un volumen igual al de un gran planeta, su masa equivalía, sin embargo, a la mitad de la del Sol. El peso específico medio de la materia de aquella estrella era dos mil quinientas veces superior a la densidad del metal terrestre más pesado: el iridio. La atracción, los campos electromagnéticos, los procesos de formación de elementos químicos pesados en ella eran de enorme interés e importancia para su estudio directo desde la menor distancia posible. Máxime teniendo en cuenta que la décima expedición astral, enviada antaño a Sirio, había tenido tiempo de advertir de un peligro antes de su perecimiento. Sirio, estrella doble azul, vecina del Sol, comprendía también una enana blanca más grande y menos cálida que la Omicron 2 de Erídano B y 25.000 veces más densa que el agua. No había sido posible llegar a aquella cercana estrella, debido a los enormes torrentes de meteoritos que se entrecruzaban y la ceñían, estando demasiado dispersos para que pudiera determinarse con exactitud la extensión de los peligrosos fragmentos. Entonces, hacía trescientos quince años, se había proyectado una expedición a la Omicron 2 de Erídano.
— …tiene ahora, después de la experiencia de Mven Mas y Ren Boz — decía en aquel momento Dar Veter —, tan gran importancia, que no se debe renunciar a él.
«Sin embargo, el estudio de la lejana astronave procedente de un mundo ajeno, descubierta por la 37a expedición, puede proporcionarnos datos que superarán en mucho los resultados de las primeras indagaciones.
«Es permisible, en este caso, menospreciar las anteriores normas de seguridad, enviando las astronaves por separado: la Aella, a la Omicron de Erídano, y la Tintashel, a la estrella T. Ambas son navíos cósmicos de primera clase, como la Tantra, que ha sabido hacer frente ella sola a terribles dificultades.
— ¡Eso es romanticismo! — gritó despectivo Pur Hiss, pero al momento encogióse al notar la desaprobación de los espectadores.
— ¡Sí, romanticismo auténtico! — exclamó alegre Dar Veter —. El romanticismo es un lujo de la naturaleza, pero también ¡necesario en una sociedad bien organizada! El exceso de vigor físico y espiritual engendra más rápidamente en cada ser humano el ansia de lo nuevo, de los cambios frecuentes. Se empieza a considerar de otro modo los fenómenos, a procurar ver en la vida algo más que el monótono correr de los días y a reclamarle a ésta una mayor dosis de pruebas e impresiones.
«Veo en (la sala a Evda Nal — prosiguió Dar Veter —. Ella les confirmará que el romanticismo no es solamente psicología, ¡es también fisiología! Vuelvo a nuestro tema: