— Le necesito grandemente — dijo el físico, tendiéndole sus pequeñas manos, salpicadas de pecas.

— ¿Qué hace usted aquí tan temprano? Aún falta mucho para la salida…

— He venido a despedir a los de la Aella, pues me hacen suma falta unos datos sobre la gravitación de una estrella tan pesada. Y al enterarme de que usted vendría, me he quedado…

Dar Veter callaba, esperando la explicación.

— ¿Vuelve usted al observatorio de las estaciones exteriores, a petición de Yuni Ant?

Dar Veter asintió con la cabeza.

— Últimamente, Ant ha grabado varios mensajes recibidos por el Circuito y no descifrados aún…

— Todos los meses se efectúa una recepción de mensajes fuera del horario habitual de informaciones. Y el momento de conectar las estaciones se adelanta en dos horas terrestres. En un año, esta verificación ocupa veinticuatro horas terrestres, y en ocho, una cienmilésima de segundo galáctico. Así se llenan las lagunas en las recepciones del Cosmos. Durante el último semestre del ciclo de ocho años se han empezado a recibir mensajes incomprensibles y, sin duda, muy lejanos.

— Me interesan en extremo.

— Todo lo que yo sepa, se lo comunicaré inmediatamente.