—Creo que nos hemos perdido—dijo Cornelio.
—Me lo temo—dijo Horn—. No hemos vuelto por el rumbo que trajimos a la venida.
—En una selva como ésta es muy fácil perderse, Horn. Sin señales que guíen en la marcha, hay tendencia a andar describiendo círculos más o menos amplios. Eso es sabido.
—Así es, efectivamente, señor Cornelio; y se ha advertido que se desvía uno siempre hacia la izquierda.
—Es probable que por efecto de ello nos hayamos alejado, en vez de acercarnos; ¿no lo crees así, Horn?
—Mucho me lo temo.
—¡Qué desgracia!
—Tenemos nuestras armas.
—¿Y de qué pueden servirnos para sacarnos de este apuro?
—Pueden servirnos para hacer señales con ellas disparando unos cuantos tiros.