—¡Mejor para él!
—¿Y si era contigo?
—Peor para él y mejor para mí.
—¡Qué! ¿Que ya se la están disputando?...—dijo Baldomero, y agregó:—Si quieren podemos dar una vueltita por la chacra antes de ir para la estancia.
Ante esta proposición quedaron un instante perplejos Lorenzo y Ricardo, que sentían vehementes deseos de aceptarla; pero éste se limitó a preguntar:
—¿Queda de camino?
—Eso es lo de menos; los caballos son guapos... y así de paso dejaban la canastita que la veo aquí... ¡pero sin el moño!...
—Y sin los duraznos—repuso Ricardo.
—Los duraznos los comimos anoche—intercedió Melchor,—pero yo no me he comido el moño.
—¡Ni yo!