—Pocas, generalmente... pero hoy tengo... es el aire del campo.

—¡Quién sabe, señor!... Mire que en el pueblo es el mismo aire y puede que alguien no tenga ganas... ¡de comer!

—No habría de ser por culpa mía.

—No digo tanto, don Lorenzo... es un decir, no más... ¿no le parece, don Ricardo?...

—¿De qué hablaban?...

—¡Cuerpeador, el señor!...

—No, Baldomero; es que estoy ocupado con esta costilla y no atendía... por sacarle...

—¿Quieres más asado?...

—Ya que te empeñas...

—¡Mire que se ha hecho de rogar, don Ricardo! ¿y no le hará mal comer sin ganas?...