—No hay enemigo pequeño, Baldomero.

—¡Cuando hay enemigo, don Lorenzo! Pero Martín no es hombre para pararse.

—El que tiene aspecto de bravo es Anastasio, ¿no?—dijo Ricardo.

—¿Ese?... ése es bravo con doña Ramona...

—¿Es posible?—preguntó Lorenzo.

—¡Le da una vida!... bueno que él se ha juntado por la necesidad no más.

—Y ella parece una mujer excelente.

—Así es; sí, señor, ¡buenaza!... y no digamos que sea mala cosa... porque aunque le ande cerca a los cuarenta...

—Realmente—dijo Ricardo,—es más bien buena moza... ¡y ha de haber sido linda!

—¿Anastasio la castiga, Baldomero?—preguntó como dudando Melchor.