—¡Quién sabe! Ricardo, insiste y allá veremos.

—Este no es asunto que se gane con la insistencia, ¿no es verdad, Baldomero?... usted que la conoce bien.

—Así es, sí, señor; pero lo que usted cuenta, ¿sabe? ya es un adelanto y puede que volviendo muchas veces... porque vea, don Ricardo, que «cuantos más chicharrones más grasa sale...»—contestó Baldomero provocando carcajadas hasta del mismo Ricardo.

—En fin—dijo Lorenzo,—yo pienso como Melchor: ¡ésta es campaña ganada, Ricardo!... ¡Y tanto que si quieres acompañarnos a una siestita, podrás dormir sobre tus laureles!... ¿eh?...

—¡Qué va a dormir, Ricardo!... No está para eso.

—¿Que no, Melchor? dormiré a pierna suelta, buena falta me hace.

—Y a todo esto, Ricardo, ¿cuál es el síntoma de salud moral a que te referiste?

—¡Hombre!... que si la Pampita me desahuciara rotundamente, ¡y eso que esta vez va como nunca!, yo me conformaría pensando...

—¡Con los colores complementarios!—le interrumpió Melchor.

—No, ché, pensando en lo que tú nos decías en el tren, ¿te acuerdas? «el mundo está lleno de Clotas».