—¿Qué es lo que hay?

—Vea, Baldomero, dígales que esto no es posada.

—¡Qué?... ¿Los vas a echar, Melchor?...

—Déjelos, don Melchor—dijo Baldomero,—que duerman en la caballeriza... ¿qué mal pueden hacer?... ¡Llueve tan feo!...

—¡Como han venido, que se vayan!

—No hagas eso, Melchor.

—¡Pero! ¿qué es lo que hay?—repitió Ricardo.

—Dos gringos, ché—le contestó Melchor,—dos bribones... que quieren pasar aquí la noche.

—¿Y...? déjalos...

—¡Ni pienso!... Vaya, Baldomero, y hágalos salir del campo.