—Y yo también.

—Para mí cualquiera.—dijo Ricardo.

—¿Pero cómo?—insistió Baldomero,—¿van a comer sin vino?

—Sin vino y con poca agua—repuso Melchor,—con la menos posible.

—¡Qué! ¿Que el agua les hace mal?

—Comiendo, sí, como a cualquiera, Baldomero.

—¡Hoy nos vamos a enfermar todos, entonces—exclamó Baldomero, riéndose.—¿No sienten?... Está lloviendo...

—Llueve efectivamente, ¡qué chasco!—dijo Ricardo.

—No, Baldomero, esa agua no enferma a nadie; pero fíjese usted que es tan observador insistió Melchor,—que ningún animal come y bebe al mismo tiempo. El único es el hombre; los demás animales comen cuando tienen hambre y beben cuando tienen sed.

—¿Sabe que es cierto?...