Acabamos de ver que el agente dinámico, la fuerza social (hablando en singular) es el sentimiento, el deseo, la facultad conativa, la voluntad: diversas expresiones con que se designa la tendencia propia de nuestra naturaleza a huir del dolor y buscar el placer.

En lugar de la locución, fuerza social, se puede usar la de fuerzas sociales en el mismo sentido, y para comprenderlas mejor conviene hacer una clasificación de ellas.

He aquí la clasificación:

LAS FUERZAS SOCIALES SON:Fuerzas físicas (funciones corporales).Fuerzas ontogenéticas o preservativas.Positivas.—Que buscan el placer.
Negativas.—Que evitan el dolor.
Fuerzas filogenéticas o reproductivas.Directas.—Los deseos sexuales y amorosos.
Indirectas.—Las afecciones consanguíneas.
Fuerzas espirituales (funciones psíquicas).Fuerzas sociogenéticas.Morales.—Que buscan lo bueno.
Estéticas.—Que buscan lo bello.
Intelectuales.—Que buscan lo verdadero y lo útil.

Las fuerzas ontogenéticas o preservativas pueden ser llamadas las fuerzas de la preservación individual; las filogenéticas o reproductivas (susceptibles de ser caracterizadas con la palabra amor como las primeras pueden serlo con la palabra hambre) son las que cuidan de la continuidad de la especie; y las fuerzas sociogenéticas, es decir, las fuerzas morales, estéticas e intelectuales, merecen en conjunto el nombre de las fuerzas del mejoramiento de la especie. (Race Elevation). Constituyen éstas los poderes civilizadores por excelencia, y la expresión de las más altas aspiraciones humanas. Por supuesto que estas últimas fuerzas son relativamente modernas y el producto de la complicada serie de acontecimientos llevados a cabo por la acción de la energía social primitiva. Es decir, han tenido lugar primero la lucha por la vida y la lucha por la reproducción con caracteres animales antes que naciesen las más rudimentarias ideas morales, estéticas e intelectuales, y sólo la aparición del Estado, resultado de la lucha entre los grupos sociales, según Mr. Ward hizo posible el más completo desarrollo de esas fuerzas sociogenéticas morales, estéticas e intelectuales.

IV
LA SINERGÍA SOCIAL.—LAS ESTRUCTURAS SOCIALES.—LA LUCHA DE RAZAS.—ORIGEN DEL ESTADO Y DEL DERECHO.—EL DARWINISMO SOCIAL

El mismo principio de la sinergía, es decir, de la producción de algo nuevo por la contención o colisión de elementos contrarios, principio llamado ahora sinergía social, es el que produce las estructuras sociales. Las fuerzas sociales dejadas solas serían esencialmente destructivas; pero combinadas, reprimidas las unas por las otras, producen las estructuras sociales, cuyo nombre más general y apropiado debe ser el de instituciones humanas.

El equilibrio social bajo el principio de la sinergía, junto con envolver una perpetua y vigorosa lucha entre las fuerzas sociales antagónicas, crea las estructuras sociales. De la perfección de estas estructuras y del éxito con que desempeñan sus funciones depende el grado de la eficiencia o capacidad social. En el mundo orgánico la lucha tiene la apariencia de una lucha por la existencia. Las especies más débiles perecen y las más fuertes persisten. Hay una constante eliminación de lo defectuoso y supervivencia de lo adecuado. En el campo social sucede lo mismo y las razas débiles sucumben en la lucha mientras que las fuertes se perpetúan. Pero en ambos casos es la mejor estructura la que sobrevive. De esta manera, la lucha deja de ser una cuestión de individuos, de especies, de razas o de sociedades y se convierte en un problema cuya solución depende de la perfección de las estructuras. Podemos, pues, atenuar la severa fórmula de Darwin, de la lucha por la existencia y ver en todo el panorama de la vida más bien una lucha por la estructura.

Ya se ha dicho que el nombre más general y apropiado para las estructuras sociales es el de instituciones humanas. Las instituciones humanas no son más que el conjunto de los medios que tienen por objeto encaminar y utilizar la energía social. Buscando cuál sea la naturaleza y la esencia de la energía social se encuentra la más fundamental de todas las instituciones humanas, especie de plasma social primordial, homogéneo, indiferenciado, que ha dado origen subsecuentemente a todas las demás instituciones. Puede llamársele el sentimiento de conservación del grupo social (the group sentiment of safety) y es principalmente de carácter religioso. De este núcleo se han derivado indudablemente la religión misma, el derecho, la moral y todas las instituciones ceremoniales, eclesiásticas, jurídicas y políticas. Pero hay otras instituciones tan esenciales y primitivas como estas que han de tener otras raíces, tales como el lenguaje, el arte y las industrias.