Ahora, para dar más claridad a nuestras ideas y facilitar el análisis de la concepción pragmatista resumamos en unas pocas proposiciones los caracteres que distinguen a la nueva escuela:
1.º Las creencias, las ideas y hasta los sistemas filosóficos dependen de los temperamentos de los pensadores.
2.º No hay verdades objetivas en sí.
3.º Llegan a ser verdad aquellas representaciones que se adaptan, amoldan, injertan en el stock de las creencias establecidas; no las que chocan con éstas.
4.º El toque para conocer si una idea es verdadera está en que sirva para la práctica. Es verdadera la idea que conviene a la acción.
5.º Lo verdadero es útil y lo útil es verdadero.
6.º La idea de la verdad es una abstracción formada y transformada por la mente humana en el curso de la experiencia, como las de salud, riqueza, fuerza y otras semejantes. No son cosas en sí, sino creaciones humanas que se van haciendo y modificando.
7.º Las leyes científicas constituyen sólo generalizaciones aproximativas. Las teorías no deben ser consideradas como transcripciones absolutas de la realidad y todas (se entiende que hasta las más contrarias) son utilizables desde algún punto de vista.
Por suerte, al examinar estas proposiciones, no nos encontramos en aquellos ajustados casos que eran propios de algunas dietas o asambleas de otros siglos que debían de aceptar o rechazar en block los proyectos que se les presentaban. Podemos a nuestro agrado y sabor comulgar con algunas y apartarnos de otras.
Empecemos por lo que es más agradable a nuestro corazón humano; con el acuerdo, la comunión con nuestros semejantes y veamos cuál de esas tesis nos parece aceptable.