[60] No me encontraba yo en la Habana, viajaba por Inglaterra en esos momentos. Al volver, hallé que el maestro me había recordado en sus últimos días, dejándome una cantidad en su testamento para que hiciese un viaje por Italia "como complemento de mi educación". El legado nunca fué por mí reclamado, más que satisfecho con el honor del recuerdo.

[61] Merece todo aplauso el editor, por el acometimiento de la empresa y muy de desear es que pudiera llevarla á término, aunque la corrección del texto ha sido muy descuidada y las erratas numerosas. Sobran notas por innecesarias, pues lectores capaces de seguir con interés artículos sobre filosofía no han menester que se les diga por el editor quienes fueron Feuerbach, ó Laplace ó Gioberti; y faltan otras, pues no se nos dice quienes fueron los que con Luz contendieron en las polémicas firmando; El Adicto, El Ecléctico, etc.

Choca bastante la sección inicial: "Varias opiniones acerca de don José de la Luz". Las dos primeras citas, sobre todo la segunda, parecerían una burla insertadas en otra parte y por otra persona; mientras que algunas otras hostiles, tomadas de periódicos poco serios ó de escritores políticos, disuenan y causan desagradable impresión.

Además ¿qué puede hoy á nadie importar que la condesa de Merlín haya dicho que Luz era "un químico de primer orden"? La condesa fué una brillante mujer de sociedad y amena autora de memorias, pero su voto en materias científicas pesa muy poco. Luz no fué químico de primero ni de segundo orden: conocía el mecanismo de la ciencia y podía enseñar sus elementos: nunca pretendió otra cosa.

[62] "Informe presentado á la Real Junta de Fomento, de Agricultura y Comercio de esta isla en sesión de 11 de Diciembre de 1833, en el expediente sobre traslación, reforma y ampliación de la Escuela Náutica establecida en el pueblo de Regla, refundiéndola en un Instituto científico con arreglo á las necesidades del país. Por la diputación inspectora del mismo establecimiento. Imprímese por acuerdo de la misma Junta". Habana, 1834.

[63] Impugnación á las doctrinas de Victor Cousin. Primera parte. Imprenta del Gobierno. Habana, 1840.—Son pliegos sueltos que terminan bruscamente en la página 144.

[64] John Morley, Aphorisms. An address. London, 1887.

[65] J. M. Guardia, Revue Philosophique, Paris. Février 1892.

[66] No prestar fe á esos documentos es cosa más frecuente de lo que Rodríguez parece figurarse. La partida de defunción del conde de Aranda, el que fué ministro de Carlos III, dice textualmente que "recibió los Sacramentos de Penitencia, Santo Viático y Extremaunción". Sin embargo católicos tan firmes y ortodoxos como don Vicente de la Fuente y don Marcelino Menéndez y Pelayo concuerdan en no darle valor alguno y en creer que el famoso volteriano murió sin recibir tales sacramentos, persistiendo, por el contrario, hasta el fin en la impenitencia. Véase la Historia de los Heterodoxos Españoles ya citada, vol. III, pag. 204.

[67] Narrative of services in the liberation of Chili, Peru and Brazil from Spanish and Portuguese domination by Thomas, Earl of Dundonald.—2 vol. London, 1859.—Vol. I págs. 76, 106, 148 y en muchos otros lugares.