[555] De Jerusalem á Damasco hay ocho dias largos.

[556] Act., IX, 8, 9, 18; XXII, 11, 13.

[557] Véase más arriba, [p. 201], y II Cor., XII, 1 y sig.

[558] He experimentado un acceso de este género en Byblos; con otras creencias hubiera ciertamente tomado por visiones las alucinaciones que entonces tuve.

[559] Poseemos tres relatos de este episodio capital: Act., IX, 1 y sig.; XXII, 5 y sig.; XXVI, 12 y sig. Las diferencias que se notan en estos pasajes prueban que el Apóstol mismo explicaba de distinta manera su conversion. El relato Actas, IX, no es homogéneo, como lo demostraremos pronto. Compárese Gal., I, 15-17; I Cor., IX, 1; XV, 8; Act., IX, 27.

[560] Entre los Mormones y en los sueños americanos, casi todas las conversiones son tambien promovidas por una grande tension del alma, produciendo alucinaciones.

[561] La circunstancia de que los compañeros de Pablo vieron y oyeron como él puede muy bien ser puramente propia de la leyenda, tanto más en cuanto los relatos sobre este particular están en manifiesta contradiccion. Comp. Act., IX, 7; XXII, 9; XXVI, 13. La hipótesis de una caida de caballo se rechaza en todos los relatos. En cuanto á la opinion que rechaza toda la narracion de las Actas, fundándose sobre la palabra ἐν ἐμοί, de Gal., I, 16, es exagerada. Ἐν ἐμοί, en dicho pasaje, tiene el sentido de «para mí», «á mí mismo». Comp. Gal., I, 24. Seguramente tuvo Pablo en un momento dado una vision que determinó su conversion.

[562] Act., IX, 3, 7; XXII, 6, 9, 11; XXVI, 13.

[563] Esto es lo que yo experimenté en mi acceso de Byblos. Los recuerdos del dia anterior al en que caí sin conocimiento, se desvanecieron totalmente de mi espíritu.

[564] II Cor., XII, 1 y sig.