[135] Juan no limita la duracion de la segunda vida de Jesús, pero supone que fué bastante larga. Segun Mateo, no duró sino el tiempo necesario para hacer el viaje á Galilea, é ir á la montaña indicada por Jesús. Segun el primer final no concluido de Márcos (XVI, 1-8), las cosas pasaron como dice Mateo. Segun el segundo final (XVI, 9-20), otros varios (véase p. 63, [nota 4]) y conforme al Evangelio de Lucas, parece que la segunda vida no duró más que un dia. Pablo (I Cor., XV, 5-8), de acuerdo con el cuarto Evangelio, la prolonga durante algunos años, y produce despues su vision, que tuvo lugar al menos cinco ó seis años despues de la vida de Jesús, y fué la última de las apariciones. La circunstancia de los «quinientos hermanos», induce á la misma suposicion, pues no parece verosímil que al siguiente dia de la muerte de Jesús, fuera tan considerable el grupo de sus amigos. (Act., I, 15). Varias sectas gnósticas, evaluaban la duracion de las apariciones en diez y ocho meses, fundando sobre esto teorías místicas (Ireneo, Adv. hær., I, III, 2; XXX, 14). Solo el autor de las Actas (I, 3) fija la duracion de la segunda vida de Jesús en cuarenta dias, pero es una autoridad de poco valor, sobre todo si se observa que procede de un sistema erróneo (Luc., XXIV, 49, 50, 52; Act., I, 4, 12), segun el cual toda la segunda vida se pasó en Jerusalem ó en sus alrededores. El número cuarenta es simbólico: (el pueblo pasa cuarenta dias en el desierto; Moisés cuarenta dias en el Sinaí; Elías y Jesús ayunan cuarenta dias, etc.). En cuanto á la forma del relato adoptado por el autor de los doce últimos versículos del segundo Evangelio, y por el del tercero, véase p. 84, [nota]. La autoridad de Pablo, la más antigua y la más autorizada de todas, que corroborando la del cuarto Evangelio ofrece para esta parte de la historia Evangélica más verosimilitud, nos parece ofrecer un argumento decisivo.
[136] Luc., XXIV, 31.
[137] Juan, XX, 19-26.
[138] Mat., XXVIII, 9; Luc., XXIV, 37 y sig.; Juan, XX, 27 y sig.; XXI, 5 y sig.; Evangelio de los hebreos en san Ignacio, epístola de los Esmirnos, 3, y en san Gerónimo, De viris illustribus, 16.
[139] Juan, VI, 64.
[140] Mat., XXVIII, 11-15; Justino, Dial. cum Tryph., 17, 108.
[141] Mat., XXVII, 62-66; XXVIII, 4, 11-15.
[142] Ibid., XXVIII, 2 y sig.
[143] Segun Mat., XXVII, 63, parece que los judíos sabian que Jesús habia predicho que resucitaria, pero los mismos discípulos de Jesús no tenian ninguna idea precisa sobre este punto. Véase pág. 59, [nota].
[144] En Mat., XXVI, 32; XXVIII, 7, 10; y en Marc., XIV, 28; XVI, 7 se indica vagamente esta opinion.