[155] Luc., XXIV, 47.
[156] Sobre el apelativo de «galileos» dado á los cristianos, véase más abajo, p. 252, [nota 699].
[157] Mateo es exclusivamente Galileo; Lucas y el segundo Márcos, XVI, 9-20 son exclusivamente Jerosolimitas. Juan reune ambas tradiciones. Pablo (I Cor., XV, 5-8.) admite tambien visiones llegadas de puntos muy lejanos, y es posible que la vision de los «quinientos hermanos» de Pablo, que hemos identificado por conjetura con la de la «montaña de Galilea,» de Mateo, sea una vision Jerosolimita.
[158] I Cor., XV, 7. No se explica el silencio de los cuatro Evangelios canónicos acerca de esta vision, sino suponiéndola en una época más lejana que aquella á que se refiere su relato. El órden cronológico de las visiones, sobre el cual insiste Pablo con tanta precision, induce á creer lo mismo.
[159] Evangelio de los hebreos citado por San Gerónimo, De viris illustribus, 2. Compárese Luc., XXIV, 41-43.
[160] Evangelio de los hebreos, loc. cit.
[161] Juan, VII, 5.
[162] ¿Se aludirá á este brusco cambio en Gal., II, 6?
[163] Act., I, 14 no es un testimonio muy autorizado. Se reconoce en Lucas una tendencia á engrandecer á María. Luc., cap. I y II.
[164] Juan, XIX, 25-27.