[345] Véase, por ejemplo, Act., II, 34 y sig., y en general todos los discursos de los primeros capítulos.

[346] I Cor., I, 22; II, 4-5; II Cor., XII, 12; I Tes., I, 5; II Tes., II, 9; Gal., III, 5; Rom., XV, 18-19.

[347] Rom., XV, 19; II Cor., XII, 12; I Thess, I, 5.

[348] Act., V, 12-16. Las Act. abundan en milagros. El de Eutico (Act., XX, 7-12) lo cuenta con toda seguridad un testigo ocular. Lo mismo sucede en cuanto á Act., XXVIII. Comp. Papias, en Eusebio, H. E., III, 39.

[349] Los exorcismos judíos y cristianos fueron considerados como los más eficaces, aun por los mismos paganos. Damascio, Vida de Isidoro, 56.

[350] Act., V, 15.

[351] I Cor., XII, 9 y sig., 28 y sig.; Constit. apost., VIII, I.

[352] Ireneo, Adv. hær., II, XXXII, 4; V, VI, 1; Tertuliano, Apol., 23, 43; Ad Scapulam, 2; De corona, 11; De spectaculis, 24; De anima, 57; Constit. apost., capítulo citado, el cual parece sacado de la obra de san Hipólito sobre los Charismata.

[353] En cuanto á los Mormones, los milagros son cosa cotidiana; cada cual tiene los suyos. Jules Remy, Voy. au pays des Mormons, I, p. 140, 192, 259-260; II, 53 y sig.

[354] Act., IV, 36-37. Cf. ibid., XV, 32.