[919] El epíteto «ciego» repetido muchas veces (Math., XXIII, 16, 17, 19, 24, 26), hace quizás alusion á la costumbre de algunos fariseos que andaban con los ojos cerrados por afectacion devota (Véase [capítulo XX]).
[920] Lúcas (XI, 37 y sig.) supone, y quizás no sin razon, que ese versículo fué pronunciado durante una comida, en contestacion á vanos escrúpulos de los fariseos.
[921] Siendo impuros los sepulcros, se acostumbraba blanquearlos con cal para dar aviso de no aproximarse á ellos. Véase [nota 917]; Mischna, Maasar scheni, V, 1; Talm. de Jer., Schekalim, I, 1; Maasar scheni, V, 1; Moëd katon, I, 2; Sota, IX, 1; Talm. de Babil., Moëd katon, 5 a. Quizás hay en la comparacion hecha por Jesús una alusion á los «fariseos barnizados» (Véase [cap. XX]).
[922] Hay aquí una pequeña confusion, reproducida tambien en el targum llamado de Jonathan (Lament., II, 20), entre Zacarías hijo de Joiadas y Zacarías hijo de Baraquías, el profeta. Del primero es de quien se trata (II Paral., XXIV, 21). El libro de los Paralipómenos, donde se refiere el asesinato de Zacarías hijo de Joiadas, concluye el cánon hebreo. Es el último homicidio en la lista de los homicidios de hombres justos, segun el órden dado por la Biblia. El homicidio de Abel es el primero.
[923] Math., XXIII, 2-36; Marc., XII, 38-40; Luc., XI, 39-52; XX, 46, 47.
[924] Math., VIII, 11-12; XX, 1 y sig.; XXI, 28 y sig., 33 y sig., 43; XXII, 1 y sig.; Marc., XII, 1 y sig.; Luc., XX, 9 y sig.
[925] Math., XXI, 37 y sig.; Juan, X, 36 y sig.
[926] Juan, IX, 39.
[927] La más auténtica forma de esa frase parece hallarse en Márcos, XIV, 58; XV, 29.—Juan, II, 19; Math., XXVI, 61; XXVII, 40.
[928] Juan, VIII, 39; X, 31; XI, 8.