[2] No es necesario recordar que nada en el libro del Sr. Strauss justifica la extraña y absurda calumnia con la cual se ha pretendido desacreditar cerca de personas superficiales un libro cómodo, exacto, ingenioso, concienzudo, aunque maleado en sus partes generales por un sistema exclusivo. El Sr. Strauss nunca ha negado la existencia de Jesús, pues cada página de su libro implica esa existencia. Lo que hay de verdadero es, que el Sr. Strauss supone el carácter individual de Jesús mucho más oscurecido para nosotros que no lo es en realidad.
[3] Si puede llamársele «hombre.»
[4] En lugar de Χριστὸς οὗτος ἦν seguramente se leia Χριστὸς οὗτος ἐλέγετο. Cf. Ant., XX, IX, 1.
[5] Eusebio (Hist. eccl., I, 11, y Demonstr. Evang., III, 5) cita el pasaje sobre Jesús como le leemos ahora en Josefo. Orígenes (Contra Celso, I, 47; II, 13) y Eusebio (Hist. eccl., II, 23) citan otra interpolacion cristiana que no se halla en ninguno de los manuscritos de Josefo llegados á nuestras manos.
[6] Judæ epist., 14.
[7] Las personas que deseen más ámplios detalles pueden leer, además de la obra del Sr. Réville, los trabajos de los Sres. Reuss y Scherer en la Revue de théologie, t. X, XI, XV, nouv. série, II, III, IV, y tambien el de Nicolas en la Revue germanique, Set. y Dic. de 1862, Abril y Junio de 1863.
[8] Así se decia: «Evangelio segun los Hebreos», «Evangelio segun los Egipcios.»
[9] Luc., I, 1-4.
[10] Hech., I, 1. Comp. Luc., I, 1-4.
[11] Á partir de XVI, 10, el autor se da como testigo ocular.