Tengo entendido que ella era de ese país.

—¿Y qué?

—Que vengo a rogar a usted se encargue aquí de mis asuntos y lo arregle todo en la forma que mejor le plazca.

—¿Qué piensa usted hacer, pues?

—Seguir sus huellas, o las de su tía... buscarla... descubrir su paradero...

—¿Enfermo, como se encuentra, quiere partir mañana para Burdeos?

—¡Mañana! ¡Sería demorarme demasiado!

En efecto, salió de París aquella misma noche.

Al llegar a este punto, dio principio el cuarto acto de Los Hugonotes, y el notario interrumpió su relato.

Nos vimos obligados a esperar hasta el entreacto siguiente, a que el narrador continuara su historia.