HIPÓLITO
Y me maravilla, ¡oh padre!, porque si tú fueses mi hijo y yo tu padre, de cierto te matara; no solo te desterraría si osases tocar a mi esposa.
TESEO
¡Qué bien has hablado! No morirás fácilmente si te lo has propuesto, que una pronta muerte es lo más grato para el hombre infortunado, sino que, errante y lejos de tu patria, pasarás triste vida en tierra extraña, pues tal es la pena que merece el impío.
HIPÓLITO
¡Ay de mí! ¿Qué haces? ¿No esperarás que el tiempo, maestro de verdades, aclare esta, sino que me desterrarás de aquí?
TESEO
Te lanzaría más allá del Océano y de las orillas del Atlántico,[136] si pudiese y atendiera al odio que me inspiras.
HIPÓLITO
¿Y sin apelar a los juramentos, sin examen de pruebas, sin oír a los adivinos, me desterrarás indefenso?