HIPÓLITO
Hasta el corazón me traspasas, y estoy a punto de llorar, porque parezco criminal y soy infortunado.
TESEO
Debiste gemir y ser más precavido cuando pensabas deshonrar a la mujer de tu padre.
HIPÓLITO
¡Oh palacio! ¡Ojalá que hablases, y testificaras si yo era delincuente!
TESEO
¿A testigos mudos apelas? Esta carta, que no habla, claramente prueba tu culpa.
HIPÓLITO
¡Ay de mí! ¡Ay, si pudiera mirarme frente a frente para llorar los males que sufro!