HIPÓLITO
Pide que así sean tus hijos legítimos.
TESEO
No me abandones, ¡oh hijo!; recobra tus fuerzas.
HIPÓLITO
Mis fuerzas se acaban; yo muero, ¡oh padre!; cubrid cuanto antes mi rostro con el peplo.[152]
TESEO
¡Oh maldita región de Atenas y de Palas! ¡Qué hombre has perdido! ¡Oh desventurado de mí! ¡Cuántas veces, ¡oh Afrodita!, recordaré los males que me causas!
EL CORO
A todos nos sorprende esta desgracia; ríos correrán de lágrimas, porque la memoria de los grandes hombres debe llorarse mucho tiempo.