Si hablamos más, ¡oh madre!, perderemos el tiempo; tus esfuerzos serán vanos, y tu deseo no podrá alterar lo que ya se ha hecho; no hay transacción posible sino bajo las condiciones que he propuesto, a no conservar yo el cetro y gobernar esta región; déjate ya de largos discursos, y tú, Polinices, sal de esté recinto murado, o morirás.
POLINICES
¿Por mano de quién? ¿Quién es tan invulnerable que si se desenvainan las mortíferas espadas no pueda morir también?
ETEOCLES
Cerca, no lejos está: ¿ves mis manos?
POLINICES
Las veo; el rico es cobarde, y el malvado amante de la vida.
ETEOCLES
¿Y cómo te acompañan tantos contra el que no sirve para la pelea?
POLINICES