Lo que suceda lo dirá.
YOCASTA
¿No evitaréis las maldiciones de vuestro padre?
ETEOCLES
Perezca todo mi linaje.
POLINICES
Pronto se llenará de sangre mi espada y no estará ociosa. Sírvanme los dioses de testigos y la tierra que me crió, y recuerden los males que sufro, dignos de lástima, desterrado de mi patria como un esclavo y como si Edipo no fuera también mi padre. Si algún mal te sobreviene, ¡oh ciudad!, no me acuses, sino a este: contra mi voluntad vengo, contra mi voluntad me expulsan de tu seno. Tú, Febo, que proteges estas calles de Tebas;[197] vosotros, mis compañeros, y vosotras, estatuas de los dioses, que aceptáis las víctimas que os sacrifican, ya no sé si podré invocaros después. Mis esperanzas, que no duermen, y los dioses, en quienes confío, dícenme que, muerto este, me apoderaré del territorio tebano.
ETEOCLES
Vete de aquí; con razón te puso la divina Providencia el nombre de Polinices, sinónimo de lucha.[198] (Retíranse en opuestas direcciones Eteocles y Polinices, y Yocasta entra en el palacio).
EL CORO