HÉCUBA

Con dignidad has hablado, ¡oh hija mía!, pero con dignidad no exenta de amargura. Mas si conviene honrar al hijo de Peleo y podéis evitar el oprobio que os amenaza, no quitéis a esta la vida, ¡oh Odiseo!, sino conducidnos a ambas a la hoguera que arderá junto al sepulcro de Aquiles, y sacrificadnos sin compasión. Yo di a luz a Paris, que mató al hijo de Tetis, hiriéndole con sus flechas.

ODISEO

La sombra de Aquiles, ¡oh anciana!, no pidió a los griegos que fueses tú la víctima, sino solo esta.

HÉCUBA

Matadme al menos con mi hija, y beberá la tierra y el que la pide doble raudal de sangre.

ODISEO

Basta la muerte de tu hija; no añadiremos otra, y ojalá que ni aun la suya fuese necesaria.

HÉCUBA

Morir con mi hija es mi más ardiente deseo.