¡Cuán desgraciada soy! Otra vez llegan mis compañeras amadas para asociarse a mis lamentos; acaso interrumpirán su sueño,[255] cuando ahora descansa, y llenarán mis ojos de lágrimas si veo delirar a mi hermano. Andad con cuidado, ¡oh mujeres muy queridas!; no haced ruido, que nada se oiga. Aunque vuestra amistad es para mí muy grata, sentiré mucho que lo despertéis.

EL CORO (que llega de la ciudad).

Estrofa 1.ª — Callad, callad; pisad con tiento, no hagáis ruido, que nada suene.

ELECTRA

Alejaos por allí, alejaos del lecho.

EL CORO

Ya ves si te obedezco.

ELECTRA

Háblame como el dulce son de la flauta, formada de tenue caña, ¡oh amada![256]

EL CORO