¡Cuán hórridos parecen tus desaliñados cabellos, oh mísero!

ORESTES

No mi aspecto; mis hechos me atormentan.

MENELAO

Y horriblemente miras con tus descarnados ojos.

ORESTES

Mi cuerpo ha desaparecido, pero mi nombre es el mismo.

MENELAO

¡Oh! ¡Qué deforme me pareces, cuando esperaba lo contrario!

ORESTES