¡Oh hijo, hijo de madre infortunada! ¿Qué destino fatal te ha hecho perecer? ¿Qué accidente? ¿Quién ha sido tu asesino?
LA ESCLAVA
No lo sé; lo encontré en la orilla del mar.
HÉCUBA
¿Arrojado por las olas en la apretada arena, o víctima de lanzada cruel?
LA ESCLAVA
El oleaje lo arrastró a la orilla.
HÉCUBA
¡Ay de mí! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ya entiendo el sueño y la visión de mis ojos! No me engañó el fantasma de negras alas, que lo vi enseñándomelo, privado de la luz del cielo.
EL CORO