ELECTRA (al primer semicoro).

¿Cómo, pues? ¿No hay temor por esta parte? Dadme una respuesta favorable, y decidme si nada se ve delante del palacio.

PRIMER SEMICORO

Por aquí todo va bien; pero observa por ahí, para que ninguno de los hijos de Dánao se acerque por esta parte.

SEGUNDO SEMICORO

Lo mismo decimos; por aquí nadie se mueve.

ELECTRA (dirigiéndose hacia la puerta).

Ea, pues; avisaré llamando a la puerta. (Hablando a los de dentro). ¿Por qué vaciláis, vosotros los que estáis dentro, y no inmoláis tranquilamente a la víctima?

Epodo. — No me oyen, ¡oh desventurada! La belleza embota vuestras cuchillas.[298] No tardará en acometerlos algún argivo armado que se acercará a pie a auxiliar a Helena. (Al coro). Mirad con más cuidado, que ahora no es ocasión de estar sentadas, sino de que unas y otras observéis lo que sucede.

EL CORO (varían de lugar los dos semicoros).