MENELAO

Crueles fueron mis males.

ORESTES

Con razón: nada podías hacer entonces.

MENELAO

A ti me someto.

ORESTES

Tu misma maldad ha forjado tus cadenas. Pero tú, Electra, incendia este palacio, y tú, Pílades, el más leal de mis amigos, haz lo mismo con los techos sostenidos por estos muros.

MENELAO

¡Oh tierra de los dánaos y fundadores de la ecuestre Argos! ¿No acudís armados a mi socorro? Este devasta con violencia vuestra ciudad para salvar su vida, después de haber dado a su madre muerte abominable.