¿Por qué tan tranquilos los atrios? ¿Por qué este silencio en el palacio de Admeto?
SEGUNDO SEMICORO
No vemos aquí ningún amigo que nos diga si ya debemos llorar la muerte de la reina, o si Alcestis, la hija de Pelias,[327] para mí y para todos la mejor de las esposas, ve todavía la luz.
PRIMER SEMICORO
¿Oye alguno alaridos de dolor, golpes de manos dentro del palacio, o llanto como sí se hubiera consumado el sacrificio? Al contrario, ni un esclavo hay a la puerta. Ojalá, ¡oh Peán!, que te aparezcas y aplaques las olas de estos males.
SEGUNDO SEMICORO
No callarían, sin duda, si estuviese muerta.
PRIMER SEMICORO
Según creo, aún no han sacado el cadáver del palacio.
SEGUNDO SEMICORO