EL CORO
Sobradas injurias se han oído ya y se oyeron antes. Deja, ¡oh anciano!, de maldecir a tu hijo.
ADMETO
Habla, que yo hablé ya; pero si te amarga la verdad, no debieras haber faltado en mi daño.
FERES
Pecara, sin duda, muriendo por ti.
ADMETO
¿Es lo mismo que perezca un hombre en la flor de sus años que un anciano?
FERES
Está dispuesto que vivamos una sola vez, no dos.